domingo, julio 11

caramelos de miel




hundir las manos dentro del panal
aun sabiendo que esas obreras
desayunan con limón y anfetaminas

verter todo en una olla a fuego moderado
sin chistar por las incontables ampoules
que dificultan incluso asir la perilla

(las mejillas ataviadas de ellas,
es un esfuerzo sobrehumano
echar afuera el mínimo quejido,
hilvanar una sucesión de letras,
modular una maldición coherente)

y dejar enfriar tres horas de insomnio



(a veces sería aconsejable una regulación
que fuerce a enunciar en diminuta tipografía,
al menos,
cuando los caramelos de miel están rellenos
de apitoxina)

4 notas al margen.:

Horacio Gris dijo...

Muy bueno. Me gusta mucho tu estilo.

saludos

Jimpa dijo...

un poco tóxico y narcótico, espero que nunca me piquen esas abejas

Anónimo dijo...

Mientras Galeano lucha por un mundo mejor, vos te das el lujo de hablar de abejitas... así estamos.

G.

Marie Augustine. dijo...

que bonito .