lunes, marzo 8

ochotresunocero

el almohadón de plumas estaba envuelto en hilos de sangre

ella le dijo: el ave volverá cuando se acabe la batería
el ave volverá cuando estemos sentados a la mesa
él no podía escucharla, llevaba puesto el gorro nuevo
que de tan amarillo le tapaba los oídos pulcros

ahora los dos miran la cama de dos plazas con asco
¿era necesario -dice ella- despatarrar así los días
enharinarlos vuelta y vuelta en la tabla de planchar
para que luzcan idénticos y falsos, mellizos engendros?
el tiempo de trueques acabó al irse la feria, anoche.

¿qué buscás en ese cajón? está prohibido tocarlo
no, no están ahí los documentos que firmamos esa tarde
en medio del parque iluminado inútilmente por las
bombillas de colores radiantes, verde, violeta, naranja
tampoco el caracol con botones y picana eléctrica
¡no voy a permitir que otra vez ataques a las moscas!

las hebras respiran, ascienden como espectros
chorreando las sábanas con el sudor bordado
por la movilidad que era muy hábil para esas cosas
él habla muy alto como para mirar el escritorio
y ver que ahora es una larva, pasó tan rápido

se acuestan a dormir sin ponerse la ropa de cama
lucen ridículos con sus vestimentas cotidianas
el ambo de farmacéutico y la pollera de ciclista
sobre ese desarmadero de planes futuros sin salida
él ronca muy alto como para oír el estallido
ella, en cambio, lo presumía. no se inmutó.




ps. odio ese asunto de la verificación para poder postear, pero en realidad estoy hastiada de las promociones de viagra y los extensos párrafos en chino tradicional. disculpas.

5 notas al margen.:

Horacio Gris dijo...

qué imágenes! me marea y me gusta

saludos

Gastón Córdova dijo...

Ese poema ya lo había leido y me había gustado. Lástima que me plagies.

Beso

Comentame.

L dijo...

El ave espera impaciente en una rama

para cagarle en la cabeza a quien pase...

y así mofarse del pobre infelíz.


(yo se lo que te digo)

Mateo dijo...

Me gustó

Mateo dijo...

Agendada