martes, junio 23

sugar


tenía una gran reflexión sobre el azúcar, el edulcorante y el por qué este último es infinitamente mejor para endulzar infusiones, pero quedó trabada entre una pila de papel. buscarla sería aún más arriesgado que amagar con darle forma otra vez, así que ahí vamos.

el universo tiende a la entropía, irremediablemente, por ser un sistema cerrado. nosotros somos sistemas abiertos que pegamos patadas contra los rayitos entrópicos para mantener un orden y continuar con vida, o algo que se le asemeje. el azúcar es sólida, el edulcorante* es líquido
y por lo tanto posee un mayor grado de entropía ya que las moléculas están en mayor movimiento, lo que implica más energía cinética.

preferir el azúcar sólida es la negación a extenderse plácidamente sobre el destino, desafío nulo o subversión que bien puede considerarse absurda —¿quedan dudas al respecto de que lo es?— pero desborda funcionalidad. estoy a favor de mantener mi cuarto ordenado y tener las lapiceras en la cartuchera todas acomodadas con el capuchón hacia el mismo lado, pero abrirle los brazos al desorden optando por tres gotas de edulcorante en vez de una cucharada de ese granulado desagradable está dotado de tal fuerza vital que resulta irresistible. además, vamos: estamos hablando de café —ponele—, ¿para qué involucrar a un sólido en un asunto que no le compete? seamos realistas. y prácticos.
aunque la verdad es que prefiero el edulcorante porque puedo dosificarlo mejor para que las cosas no queden tan dulces. el único caso en el cual podría aceptar la supremasía del azúcar —sólida— sobre el edulcorante, es cuando viene en cubos. y esto sólo cabe si nos remitimos al sentido puramente estético, aislando lo funcional. ya que los cubos son bellos, también lo es la palabra, incluso sugarcube suena adorable.



además tengo un screensaver que emula la lluvia. con sonido y todo.

es insuperable, créanme.

*supongo que queda claro que cuando hablamos de ese que dan en los bares, por ejemplo, que también es sólido, inmediatamente deja de tener sentido lo anterior. en ese caso, se lo puede poner al mismo nivel que el azúcar.

9 notas al margen.:

rafa dijo...

Jaja, buena reflexión. Igual yo seguiré prefiriendo el azúcar, porque además colecciono sobrecitos de azúcar (me faltan de Asia, África y la Antártida para estar satisfecho).
Me gustó esto así que cuando tenga más tiempo paso a leer más de tu blog. Buena suerte,

rafa

Félix dijo...

Primero debo admitir que al leer el título recordé a Homero Simpson bailando "Shhugar... charanananana... Oh, honey, honey..."

Segundo, yo prefiero al edulcorante sólo en una ocasión: al tomar mate dulce. ¿Por qué? Le echo un par de tapitas al agua y así me queda dulce. Entonces sólo me dedico a cebar, y tengo la falsa ilusión de que me hago el duro tomando mate amargo, cuando en realidad soy un niño que toma mate dulce porque no se banca el sabor amargo del mate amargo.

Después, para todas las otras infusiones, prefiero azúcar, por más que las leyes de la termodinámica digan lo que digan.

emme dijo...

ahora tengo el pelo corto

Fran dijo...

jajjaja, interesante el posteo ;) pero toda la vida voy a preferir el azúcar...simplemente porque el aparato con el que sirvo el azúcar (ese recipiente que calcula la medida exacta de una cucharada)es genial...

Buen post y buen blog, saludos!

Fran

Lucas.- dijo...

mentira que quiero ese screensaver

rafa dijo...

Tenés razón, lo de los sobrecitos de azúcar estaba fuera de discusión. Tal vez es que no pude refrenar mi manía idolátrica de mensionarlos, tal vez todavía tengo la boca dulce de los que trajo un conocido de Venezuela, tal vez quería agregar algo más y me acordé que tenía una riñonera llena de sobrecitos de azúcar.
Me fui, suerte de nuevo,

rafa

Jimpa dijo...

i like the rain

Fran dijo...

El cuadro es en realidad una fotografia de Steichen titulada the pond moon light...y el coso maravilloso que sirve azucar te lo tengo q mostrar, aunque en realidad, una vez que lo tenes en las manos, te volves adicto a servirte con eso, una y otra vez :p

Que andes bien!

Muzza dijo...

Por algo no me gusta el dulce de leche granizado.