viernes, diciembre 5

Oneiric Adventures x2

Dos sueños de recién-recién que no recuerdo con total claridad, salvo en sus detalles más relevantes. Veamos:


I


Paseando por Galerías Pacífico con <somebody>, decidimos bajar por las escaleras mecánicas. Estando en el subsuelo, bajamos aún más y damos con lo que sería una cocina enorme donde todo es calor (mucho), gente que revolotea de acá para allá (demasiada) y platos que pasan, de mano en mano, por encima de nuestras cabezas.
Sí, los chinos -todos altos, todos vestidos de blanco -combinando con las paredes, techos, muebles, artefactos, luces-, todos transpirando- recibían un plato, lo alzaban en alto y se lo pasaban al chino que tenían adelante. El plato iba trazando ese recorrido involuntario hasta llegar a la puerta del ascensor, allí entraba en él y desaparecía.



II

En un lugar medio turbio, charlo con <somebody> apoyada contra la pared mientras miro como caen unas gotas de algo que se asemeja al aceite, desde una grieta del techo hasta el pequeño y viscozo charco que se formó en el suelo.
Un chico de baja estatura se acerca y nos mira, cruzado de brazos. Pronuncia algunas palabras inteligibles y luego arremete contra mí, poniéndome un revolver debajo del labio inferior. Prolifera algunos insultos, todos seguidos, inconexos pero suficientes para que la persona que me acompañe vaya hacia el fondo del lugar a buscar dinero, no sin antes evaluar si el darle una patada podría resultar pero, al ver el gesto grave del señor, se resiste y marcha.

Llega Florencia y con una expresión de espanto marcadísima me pregunta que pasa. Sospechando que la situación ya hablaba bastante por sí misma, le expliqué en líneas generales que estabamos en un asalto, y que acompañe a la otra persona a buscar dinero.
Con el revolver cerca de la boca se me complicaba para hablar aparte de que la posición era incómoda, así que cuando Florencia salió le pedí al ejecutor del crímen -amablemente y con buena predisposición para aceptar si no estaba de acuerdo- si podía no apuntarme, ya que total no osaría irme a ningún lado. Para mi sorpresa, aceptó gustoso.

El resto del tiempo transcurrió sin mayores sobresaltos. El criminal aceptó no robarme nada de mi cartera y, cuando Florencia y el-alguien-más-que-no-recuerdo-quién-es regresaron con el dinero para el rescate, yo estaba sentada en el piso, charlando con el posible asesino en potencia y compartiendo un paquete de oreos, entre risas y anécdotas de cárcel.

Sí, parece que tengo una visión de la vida quite naif.



Nota: Pensé en desglosar el blog. Es decir, crear uno aparte y pasar todas las Oneiric Adventures allá y acá dejar lo demás. Los dejo que opinen.

8 notas al margen.:

julo dijo...

Jajajajajaja. El segundo me encantó. Te juro que he tenido sueños (sí, en plural) así, donde me querían matar/robar y al final me quedo hablando con el criminal.

El primero... ¿no habrás estado en China sin darte cuenta?

Saludos

Kitty Wu dijo...

Las oreo son una de esas cosas que nos hermanan con los criminales.

dany dijo...

jeje. bueno tengo sueños descabellados bastyante seguidos...
los agresores en mis sueños, no suelen aceptar dejar de apuntar,me para compartir una oreo....
beso

Lucas.- dijo...

chau.. te moví la encuesta! jaja.. no al blog partido! jaja..

terrible estos sueños agus.. llevaselos al analista.. jaja...

beso.

Muzza dijo...

No desgloses nada.

Marcos dijo...

No, dejalo así. Es más variopinto, un recorrido subconciente medio inconcluso para el lector distante. Le da misterio.

Häschenjäger dijo...

viste Waking life de richard linklater?, si no te la recomiendo, es una de mis peliculas favoritas y aprendi a tener sueños lucidos.
saludos

...PnZ! dijo...

excelente. como siempre, amo cuando aparecen las oneiric adventures.
no al desglose del blog. esta bueno q aparezcan de repente y nos sorprendan a nosotros los lectores.
pnz